lunes, 25 de julio de 2011

¿Destino o coincidencia?


Las cosas pasan por algo. No sé si esta coincidencia de encontrarnos tenga que ver con eso, es curioso cómo el mundo gira, cómo van apareciendo ciertas personas en nuestro camino que nos hacen la existencia más dulce, menos dura, pero el universo crea un fuerte lazo entre dos personas, entre dos almas que algún día fueron totalmente desconocidas y ahora una depende de la otra para “ser feliz”, para sentirse plena, y así sentir que el mundo está en armonía con uno, y uno con el mundo.

Es impresionante cuánto uno puede llegar a querer a una persona, y es tan difícil demostrarlo, es tan difícil hacer que la otra persona sepa cuánto uno la quiere, ¡cuánto! Cuando el lenguaje es un medio tan limitado, casi frio. “Un gesto vale más que mil palabras”, pero ¿cómo se hace cuando aquella persona está lejos? Cuando ninguna parte de tu cuerpo puede expresar ese amor, cuando no puede ver tus ojos – que son el reflejo de tu alma- brillar de ternura, de tanta ganas de tenerla, cuando no puede ver tu cuerpo estremecerse por su ausencia,  cuando no puede sentir  que tu corazón se acelera cuando están juntos, cuando no puede ver tus ojos inundarse de tristeza de tanto extrañarla, y ese calor que te ruboriza cuando te mira.

Habiendo alrededor de 6000 millones de personas en el mundo, cinco continentes, ciento noventa y ocho países y algo de un millón novecientos sesenta y un mil novecientos sesenta y nueve ciudades en este planeta,  no creo que haya sido una simple coincidencia haberte conocido, y si fuese así, no sabes lo afortunada y lo feliz que me hace haber coincidido contigo en este lugar, en este tiempo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario