sábado, 9 de julio de 2011

Los grandes no mueren, hacen eco en nuestro espíritu.

“La vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.


No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja porque nos hace desconfiados.


Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas... y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz.


Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.”

Aun no lo asimilo, no lo puedo creer, no entiendo…  hijos de puta los que hicieron que volaras tan pronto! No era la forma de que tu luz se extinguiera, no es justo que una persona leal a sus convicciones  muera de esa manera, maestro de la vida, caminante de una tierra sin fronteras, de una Latinoamérica que te admiraba. Hoy el mundo perdió un poco más de su luz y llora tu partida... Callaron tu boca pero tus palabras quedaran grabadas en la memoria y en todos los corazones que sanaste con tus versos.

“Cuando un amigo se va queda un espacio vacío” este es el espacio vacío que dejas con tu repentina partida, la tierra ha perdido un gran amigo, un gran hombre, un gran poeta, tu “mudanza” fue inesperada y tengo la convicción de que tendrás un buen lugar allá arriba, en una eternidad justa y tranquila... no eras de aquí ni de allá,  ahora eres del aire, del mar, del amor y la esperanza…

Los grandes no mueren, hacen eco en nuestro espíritu.

Gracias por todo lo que nos has dejado, descansa en paz Facundo Cabral, buen viaje.

“El día que yo me muera  no harán falta las balanzas porque para velar a un cantor con una milonga alcanza”

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